El presidente de la Fundación Colosio, Francisco Rojas Gutiérrez, del PRI, afirmó ayer que las iniciativas del Ejecutivo en materia energética “son anticonstitucionales”; buscan modificar la Carta Magna vía leyes secundarias; se refieren exclusivamente a Pemexy carecen, por tanto, de una visión integral y de largo plazo.
“No debemos hacerle el juego a los grandes intereses que desintegran la nacionalidad e identidad sociales. Si quienes de buena fe consideran tener la razón histórica, la sensibilidad y el conocimiento de la realidad actual, los invitamos a que propongan reformar la Constitución con los procedimientos, las votaciones y las mayorías calificadas requeridas”, demandó.
El ex director general del Pemex (1987-1994) anunció que al término de los foros de debate, a finales de julio próximo, el PRI presentará al Senado su propuesta de “reforma energética Factible”, que incluirá un planteamiento para “renegociar el pacto laboral” entre la empresa y el sindicato petrolero.
Detalló que dicha “renegociación” pretende garantizar productividad y eficiencia en Pemex, es decir, evitar que existan recursos humanos y técnicos improductivos, mediante la incorporación del sindicato petrolero y el personal de confianza al proceso de modernización de la empresa.
Al participar en el quinto foro de debate, “Transición y Seguridad Energética”, Rojas advirtió que la reforma del Ejecutivo “lejos de fortalecer a Pemex, lo debilita; lo condena a ser un monoexportador de crudo y un administrador de contratos, y cede al sector privado la renta petrolera y el usufructo del mercado interno”.
Segundo ponente en la jornada de ayer en el Senado de la República, el dirigente tricolor, uno de los hombres más cercanos a la líder nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, reconoció, sin embargo, que “lo peor que podría pasar es no realizar la reforma”, pero lo sería también no ratificar la constitucionalidad con que opera la industria petrolera en México.
Así, ofreció nuevos avances sobre lo que será la propuesta de reforma energética integral de su partido.
Explicó que la oferta tricolor certificará que no se utilicen “formas subrepticias” para ceder la dirección y el control de PEMEX; que la renta petrolera sea para los mexicanos, y que mediante normas, planes, programas y presupuestos explícitos, se garantice la seguridad energética y el abasto oportuno, suficiente y de calidad de hidrocarburos para los mexicanos.
Rojas Gutiérrez, uno de los hombres con mayor experiencia y manejo del tema en el país, sostuvo que sin modificar la Constitución y sus leyes reglamentarias, y sin crear regímenes de excepción, se puede de inmediato y en el mediano plazo, fortalecer financiera y técnicamente a Pemex.
Ello, explicó, mediante un proceso gradual que permita disminuir la dependencia de las finanzas públicas de los ingresos petroleros, y dotar al organismo de mayores recursos para aumentar su capacidad tecnológica y administrativa, así como construir dos refinerías más para abatir la importación de combustibles.
Es preciso acabar con la simulación y las soluciones a medias para enfrentar los problemas de fondo; no podemos seguir sin un programa eficaz de ahorro de energía, mantener el subsidio al consumo de combustibles y que no se esté dispuesto a pagar el costo de una verdadera Reforma Fiscal. Que no nos hagan incurrir en falsos debates, concluyó. Periódico La Crónica
- Por la Defensa del Petróleo y la Soberanía Nacional
- En apoyo a las iniciativas de Calderón
27 de mayo de 2008
C. Martín Esparza Flores, Secretario General del Sindicato Mexicano de Electricistas
Embj. Jorge Eduardo Navarrete, Investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM
Dr. Mario Molina, Profesor de la Universidad de California en San Diego
Francisco Barnés de Castro, Comisionado en la Comisión Reguladora de Energía
Gerardo Gil-Valdivia, Presidente de la Sección Mexicana del Club de Roma
miércoles, 28 de mayo de 2008
Anticonstitucionales, iniciativas para transformar Pemex: Rojas
Se acabará primero la atmósfera que el crudo: Mario Molina
Organización Editorial Mexicana
28 de mayo de 2008
Luz María Mondragón / El Sol de México
Ciudad de México.- El Premio Nobel, Mario Molina, dibujó el futuro de la Madre Gea: La atmósfera se nos agotará antes que el petróleo. Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarán en las próximas décadas. Los impactos en el clima global podrían ser catastróficos para buena parte de la población del planeta. Y México es muy vulnerable Además, puntualizó que la iniciativa no representa una reforma energética integral a largo plazo como la que realmente se requiere para enfrentar con éxito los desafíos económicos y ambientales que hoy se nos presentan. Por eso, debe ponerse en marcha un segundo paso que considere esa reforma integral, pero sin que esto interfiera con la realización de este primer paso urgente enfocado en el desempeño de Pemex.
Sus años consumidos en la investigación científica aportaron esta conclusión ineludible. La única manera prudente y sensata de actuar es disminuir en lo posible el consumo de combustible de origen fósil y eventualmente utilizar la tecnología de captura y secuestro del bióxido de carbono para evitar que este gas se siga acumulando en la atmósfera.
Contrario a la opinión de que el principal problema que enfrenta la sociedad en materia energética es el inminente agotamiento del petróleo y que el calentamiento global es un problema que se puede atender después, el Premio Nobel de Química 1995 precisó que esta es una visión equivocada: existen grandes reservas de energéticos fósiles en el mundo -no solamente el petróleo y el gas natural, sino también el carbón y las arenas bituminosas-.
Ante representantes del Congreso de la Unión, el doctor Molina puso en el centro del debate energético el problema ambiental más preocupante que enfrenta actualmente la humanidad: el calentamiento climático global, fenómeno real que reclama urgente atención.
Ofreció evidencias: el derretimiento acelerado del Polo Norte y de los glaciares de todo el mundo; el aumento notable de la frecuencia de las inundaciones y de las sequías; así como la de huracanes de alta intensidad.
Recomendó: se debe lograr a nivel mundial una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos 50 por ciento antes del año 2050 con respecto a lo emitido en el año 2000.
¿Cuáles son las medidas necesarias, ante este panorama? Aumentar la eficiencia en el consumo de energía en los sectores clave: generación de electricidad, transporte, vivienda, industria; utilizar energía renovables como la eólica, solar y geotérmica; incluso hay que fomentar el uso de la energía nuclear -siempre con plantas seguras y solucionando problemas de residuos radiactivos y proliferación de armas nucleares-.
Voz experta aclaró: Los biocombustibles también son opción. Pero siempre que su producción no compita con la de alimentos, ni dañe los ecosistemas y su uso realmente disminuya la emisión de gases de efecto invernadero. Claramente el etanol generado a partir del maíz no cumple estos requisitos. Es mejor los biocombustibles de segunda y tercera generación como el etanol celulósico hecho con residuos agrícolas.
LIBERAR A PEMEX
Mario Molina propuso una política energética que estimule el desarrollo y al mismo tiempo cuide menores emisiones de gases de efecto invernadero. Nos conviene este camino, porque México es muy vulnerable al cambio climático.
En el caso concreto de Pemex, aconsejó: que esté mejor administrada, sea segura y libre de corrupción. "Es imperativo liberar a Pemex de controles excesivos e ineficaces. Lo que se requiere no es una burocracia onerosa, sino un sistema de transparencia y rendición de cuentas", enfatizó. Llamó a aprovechar correctamente la oportunidad que dan los altos precios del petróleo para dotar a Pemex de recursos e instrumentos para cumplir sus tareas.
En materia de refinación, reconoció que el abasto del país está en riesgo y las importaciones son cuantiosas.
Fue clara su conclusión para Pemex: "el 'status quo' ya no es una opción."
Urge modernizar refinerías, construir nuevas; modernizar y fortalecer la industria. "¡Qué este esfuerzo de reforma energética sea exitoso!" -deseó-.
Barnés a favor de la participación privada en explotación de crudo
Organización Editorial Mexicana
28 de mayo de 2008
El Sol de México
Ciudad de México.- El exrector de la UNAM Francisco Barnés de Castro se pronunció a favor de la participación del sector privado en la explotación, refinación y distribución de petróleo, para convertir a México en un "jugador estratégico" en el mercado latinoamericano de crudos.
"México, tarde o temprano, tendrá que seguir el camino que han seguido la mayoría de los países del mundo: abrir el negocio de refinación a la competencia y permitir la participación del sector privado", avizoró.
Argumentó que ya perdió actualidad el paradigma vigente para Pemex; es necesario construir uno nuevo acorde a la realidad. De lo contrario, a los precios actuales, la paraestatal tendrá que erogar un promedio de 23 mil millones de dólares anuales por la importación de petrolíferos en los próximos seis años.
Por eso, urgió a aprobar una reforma que permita: La participación de capital privado en centrales de cogeneración, bajo esquemas similares a los productores independientes de energía; la legislación actual no presenta ningún impedimento para ello. La participación de capital privado en transporte y almacenamiento de productos líquidos, bajo contrato exclusivo con Pemex. La coinversión de Pemex con inversionistas privados, a partes iguales, en empresas para la maquila de refinación y para el mejoramiento de crudos, operando bajo contrato exclusivo con Pemex, siguiendo el modelo de la refinería de Deer Park.
El exrector de la UNAM alabó las ventajas del nuevo paradigma en Pemex: garantía en abasto de combustibles líquidos al mercado nacional; las nuevas refinerías compartirían beneficios y riesgos iguales. Asimismo, la participación de la iniciativa privada en ductos y almacenamiento permitiría que Pemex pueda orientar sus recursos a inversiones productivas más redituables. Así, los recursos de inversión para Pemex se reducirían de un total de 37 mil millones de pesos a 23 mil millones de pesos, monto más manejable.
GARANTIZAR SUSTENTABILIDAD
"Para el desarrollo del país es imprescindible que el nuevo marco jurídico del sector energético cuente con una visión de largo plazo que incluya estrategias que garanticen la sustentabilidad", sostuvo el doctor en ingeniería Pablo Mulás del Pozo. Durante el quinto foro de debate sobre la reforma petrolera con el tema "Transición y seguridad energéticas", el catedrático afirmó que la sustentabilidad implica proveer y mantener una calidad de vida adecuada para todos los habitantes de la Tierra tanto en el presente como en el futuro, asegurando la salvaguarda de la calidad del mundo que nos rodea.
En este marco, aseguró que lo que ahora se decida instalar en materia energétic, tiene alta probabilidad de operar dentro de la segunda parte de este siglo. El académico y doctor Honoris Causa por la Universidad de Salford, Gran Bretaña, aclaró que "los escenarios no son predicciones, sino sólo proyecciones bajo ciertos supuestos. Es imposible planear a largo plazo, debido a la cantidad y a la magnitud de las incertidumbres que se presentan, pero es absolutamente absurdo proyectar sin considerar la innovación, hoy en día el principal factor de la producción".
Más adelante, el también director ejecutivo de la Asociación Mexicana para la Energía y el Desarrollo Sustentable sugirió a los legisladores incentivar la investigación científica y tecnológica, "tanto dura como blanda, es decir, proveniente de las ciencias exactas, naturales, y de la ingeniería, así como de las de ciencias económicas y sociales".
En este punto, reconoció a la Comisión de Energía del Senado con relación al decreto por el cual se incrementan los montos a la investigación del sector hasta por 0.65 por ciento de las ventas de los hidrocarburos.
Aseguró que nuestro país debe tener capacidad importante de infraestructura científica y tecnológica que asegure "la generación y utilización del conocimiento para el bien de nuestra sociedad. El siglo XXI es el siglo del conocimiento, y las sociedades que lo generen y lo sepan usar serán los líderes".
Agregó que se debe promover y patrocinar investigación y desarrollo tecnológico, "no sólo en problemáticas actuales de la empresa, sino en desarrollo de interés a mediano y largo plazo". En ese contexto, añadió que "los vaivenes presupuestales son veneno puro para la actividad del desarrollo científico y tecnológico, práctica bastante usual en nuestro país".
Por otro lado, Mulás del Pozo sostuvo que para afrontar los retos de la industria petrolera se debe generar y mantener una visión de largo plazo, actualizada, que sirva de marco de referencia a los planes de negocio y estratégicos de la industria petrolera.
El doctor Odón De Buen Rodríguez, experto en ingeniería y energía -asesor del BID, del BM y de la ONU- llamó a iniciar la construcción de las alternativas para el México postpetrolero.
Calderón defiende la constitucionalidad de la reforma energética
El jefe del Ejecutivo añadió que si hubiera alguna duda, será resuelta por la SCJN.
Notimex / La Jornada On Line
Publicado: 28/05/2008 14:48
San Pedro Sula. El presidente de México, Felipe Calderón, aseguró que su iniciativa de reforma energética es constitucional, y si existiera alguna duda tras su aprobación, la Suprema Corte de la Nación (SCJN) la resolvería.
"Afortunadamente, México cuenta con un sólido sistema de control constitucional que está depositado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación", dijo el mandatario mexicano.
De esa manera, expuso Calderón Hinojosa, si es aprobada y hubiera alguna duda o controversia "será plenamente resuelta por nuestro tribunal constitucional".
En conferencia de prensa conjunta con sus homólogos de Honduras, Guatemala y El Salvador en el marco de la Cumbre sobre Cambio Climático, Centroamérica y El Caribe, indicó que está atento a los debates que se desarrollan en el Senado, así como a sus conclusiones.
Round de sombra
Quienes hemos seguido las participaciones de los foros convocados por el Senado de la República en materia energética debemos reconocer que en nuestro país hay talento y capacidad de análisis de la más alta calidad profesional, intelectual, académica, de servicio público y de lucha política.
Valoro las contribuciones de quienes han defendido en persona sus ideas, por haber tenido la valentía de expresarlas públicamente en la más alta representación legislativa de la nación. Son testimonios y contribuciones que habrán de ser referentes importantes en los temas legales, constitucionales, sobre teoría del Estado, análisis económico y político que, sin duda, gravitan alrededor de la reforma que, según dicen, el país necesita para resolver los añejos problemas de Pemex y modernizar el sector energético.
Evidentemente algún partido político ya estará revisando sus estatutos para invitar a más de uno de los expositores a participar en los procesos electorales del año próximo.
En el centro del debate, de manera implícita y en ocasiones explícita, es posible identificar que en la mesa hay un personaje presente y ausente; unos le temen, otros lo consideran inocuo; me refiero a las empresas extranjeras especializadas en exploración en aguas profundas, refinación, producción, petroquímica, etcétera.
Podría ser útil tomar en cuenta experiencias no sólo de Estados Unidos o Europa. Recuerdo que en Rusia y en los países árabes productores de petróleo utilizan el término “cantarell” como unidad de medida de un yacimiento que no rinde más allá de las expectativas originales. Así clasifican los yacimientos en uno, dos o más “cantarelles”.
De acuerdo con el programa establecido en estos foros se abordarán temas técnicos. Sería muy ilustrativo que los legisladores invitaran precisamente a las empresas extranjeras que tanto elogian o denuestan, para que se conozcan las experiencias y alternativas de la exploración en aguas profundas, así como las opciones en materia de inversión, reingeniería y remodelación de instalaciones, y quede aclarada la dimensión de sus intereses en el sector energético de México.
Habrá quien piense que el solo hecho de convocar a las empresas extranjeras significa “el beso del diablo”, y prefiera mantener la pureza cristalina de su prestigio y de las instituciones nacionales. En ello el que dé el primer paso será duramente satanizado.
El esfuerzo es encomiable. La voluntad política del Senado y del gobierno federal por atender la solicitud de convocar al debate sobre el tema es a la vez meritoria. No obstante, si por alguna razón se omite dar a conocer con precisión los alcances y capacidades de las empresas, puede llegarse al extremo de construir una reforma jurídica políticamente compleja e industrialmente inadecuada.
Sabemos que México importa combustibles de una empresa refinadora ubicada en territorio estadounidense, en donde Pemex es dueño de la mitad de sus acciones. Ante nuevos problemas es importante concebir nuevas soluciones. Quizá sería conveniente analizar la posibilidad de adquirir el control accionario en alguna de las empresas especializadas o hacer una alianza estratégica —como lo hizo Cemex comprando empresas cementeras en varios países— y así contar con la tecnología necesaria pero también con el control de una organización mexicana.
Esta opción podría conciliar dos objetivos que ahora parecen opuestos y conjurar las amenazas tan temidas a nuestra soberanía energética; a menos que todas las buenas intenciones queden en un round de sombra de los partidos para posicionarse políticamente y llevar su propuesta y, por supuesto, sus candidatos a la Cámara de Diputados en la próxima Legislatura. Eso sí, que busquen candidatos que sean puros, puros, puros. El Universal. Miguel Alemán V.
Astillero
Tan descompuesta está la política en México que un líder sindical multimillonario, especializado en quedarse con cuotas sindicales y en vender contratos de protección a empresas “amigas”, se ha convertido en un lamentable guerrillero por video que desde algún lujoso lugar de Canadá ha puesto en jaque a la prolongación panista del gobierno federal que desde finales del sexenio anterior le tendió trampas en busca de despojarlo del negocio de representación laboral que su padre, Napoleón Gómez Sada, le había heredado. El junior en cuestión recibió el primer golpe apenas había sucedido la tragedia de Pasta de Conchos en que el foxismo, representado por Carlos Abascal y Francisco Xavier Salazar, se puso de lado de la empresa, estiró impíamente la esperanza de que los mineros sepultados pudiesen ser rescatados con vida y aprovechó el viaje para tratar de deshacerse de un dirigente priísta para imponer a un panista o propanista que permitiera negociar con las empresas mineras la obtención de beneficios económicos y electorales para la nueva familia en el poder, la blanquiazul.
Dos años después de esa cacería, el corrupto líder Gómez Urrutia sigue disfrutando de la gran vida en Canadá y, mediante arengas y videoconferencias por Internet, controla estructuralmente a un gremio que entre chanchullos clásicos del sindicalismo mexicano le ha vuelto a designar como dirigente sin que la Secretaría del Trabajo, a cargo de Javier Lozano, acepte “tomar nota” de esa resolución. El foxismo ensayó el uso de la fuerza contra los trabajadores mineros en Ciudad Lázaro Cárdenas, con saldo de muertos y heridos; ahora, ante los paros de trabajadores en defensa de la fabricada decisión de seguir con el mismo yugo, el calderonismo se encamina a la definición de lo que hará frente a un pillo sindical con poder que le va ganando la pelea política.
Otro vividor del proletariado al que las circunstancias políticas favorecen es Carlos Romero Deschamps, el zar del sindicato petrolero que se mantiene absolutamente a distancia de la discusión sobre el futuro de Pemex, convencido de que los priístas del Congreso sabrán defender los intereses de la organización laboral que ha servido de puente financiero para transferir fondos de la paraestatal a las campañas del partido de tres colores y de que los panistas aprecian la importancia de no meterse en problemas con una representación de trabajadores que garantiza a otros la realización de enormes negocios a cambio de tajadas suficientes para colmar los apetitos groseros de los líderes igualmente corruptos. La Jornada. Julio Hernández López.
Estigmas de la privatización
Los estigmas que acarrean las múltiples y variadas privatizaciones de empresas, o de los servicios sociales que antes estaban a cargo del sector público, se han arraigado en la conciencia colectiva de la mayoría de los ciudadanos. El fenómeno de rechazo no ha sido gratuito ni, tampoco, inesperado. Se fue labrando con inusitada constancia por las desbocadas ambiciones de los participantes en esas decisiones, muy en boga durante la década de los 90. La retórica empleada para azuzar la conveniencia de las privatizaciones fue estructurada de acuerdo con los cánones de las empresas trasnacionales, divulgados por las corredurías y medios financieros en general. Recibieron, también, fuertes apoyos tanto de los grupos de presión internos como por parte de agencias multilaterales. Organismos éstos, bien se sabe, que responden y difunden las crudas pretensiones de los negocios masivos o de sendos núcleos estratégicos de poder hegemónico mundial.A las privatizaciones se les achaca, además del tráfico de influencias para conseguir privilegios indebidos, una visión reduccionista. Revelan, a las claras, una acendrada actitud compulsiva de funcionarios y políticos para entregar empresas y recursos al capital externo. En otras ocasiones se les acusa de amarrar intereses individuales de los que participaron en ellas y de fomentar generalizada corrupción, ofensiva para la ética colectiva. Al final, dichas experiencias terminan por ser disolventes perversos para la vida organizada de la sociedad que corroen la confianza en casi todas las instituciones. Desgraciadamente, los procesos privatizadores, llamados reformas estructurales (o de segunda y hasta tercera generación), escaparon a la debida vigilancia de segmentos sociales que bien pudieron resistir los cambios autoritarios que, por cierto, han causado numerosos males a la mayoría de la población.
Están tan arraigados los estigmas de las privatizaciones que, en este nuevo intento por parte de Calderón, presidente del oficialismo, lo obliga a embarcarse en múltiples falsedades y exageraciones flagrantes en los beneficios que el proceso provocaría. El gobierno y sus aliados han desatado sendas campañas mediáticas reforzadoras de una realidad inexistente y que descubre su fondo de intenciones malsanas: la entrega, esta vez, de la industria petrolera nacional a los grandes intereses de dentro, pero sobre todo a los de fuera del país.
Hay, por tanto, necesidad, en estas horas cruciales para el desarrollo nacional, de recordar algunos de los procesos privatizadores que se han dado en épocas recientes. En todos se difundieron razones y promesas similares, todas truncas. Ya fuera en las inversiones prometidas, desbocadas en sus beneficios o, finalmente, como causales directas de las desigualdades económicas entre los mexicanos (recuérdese, en este punto, a Telmex). Los bancos, por ejemplo, fueron puestos en manos de irresponsables que los llevaron a la insolvencia, pero cuyos accionistas salieron, todos ellos, (aún los encarcelados), enriquecidos hasta la insensatez. Después de rescatar los bancos más grandes (Fobaproa), se vendieron, sin pagar impuestos, a consorcios estadunidenses, canadienses, ingleses o españoles. En muy poco han contribuido a lo que se prometió: nueva tecnología, financiamiento del desarrollo y crédito barato al consumidor o las empresas. Otro caso fueron las acererías, industrias vitales y de gran importancia en la historia de los materiales básicos. Altos Hornos, una de ellas, pasa, casi regalada, a manos de plutócratas mexicanos de muy cuestionada reputación, entre ellos la misma ex esposa de Carlos Salinas. Las Truchas, después de un breve interinato, terminó en poder de un empresario indio. La ruta de las aerolíneas, carreteras o los ingenios, varias veces rescatados y vueltos a entregar a empresarios afines a los distintos regímenes en turno. Revista similar puede hacerse con los ferrocarriles, o la intermediación agroalimentaria,
Quizá la más importante privatización, por el monto de los recursos en juego y su impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos, sea la entrega a los grupos financieros, que se ha hecho de la seguridad social de los trabajadores. Porción sustantiva de la cual ha quedado entre los agentes del exterior. Sin el menor prurito, se pretende continuar, sin dejo de paciencia, con los empleados de las grandes empresas estatales, con las universidades y gobiernos de estados y municipios. El bonche completo. Una inmensa masa de recursos en manos llenas de avaricia que, primero que todo, se han retribuido ellos mismos con abusiva largueza. A los ahorradores, poco les quedará de este saqueo. Sus ahorros han terminado engordando las utilidades de los bancos que, no está de más repetirlo, son controlados por, y al servicio de, sus matrices extranjeras.
Por ésta y otras razones valederas, el gobierno se aleja y encubre sus verdaderas pretensiones privatizadoras de la industria petrolera. El punto neurálgico del debate actual se centra en considerar el término explotación como sinónimo de extracción de crudo y nada más. Los abogados locales en favor de la versión oficial, siguiendo las líneas de razonamiento legaloide de los despachos estadunidenses y demás asesores del Banco Mundial o del FMI que descubrieron estos atajos desde los años 90, repiten sin real convencimiento tales alegatos. Para ellos no existe industria petrolera en la Constitución, sólo partes aisladas (no estratégicas) que bien pueden ser entregadas, sin penas de ilegalidad, al capital, en especial al internacional. Es este intento, como dijeron algunos de los ponentes en el debate (Carrancá y Ramírez), abrir una puerta que después no se podrá cerrar para mal de la soberanía e independencia de México. Pero a ellos eso poco les importa; lo útil son los contratos que por ahí se conseguirán para trasladarlos, como los bancos o las acererías, a los de fuera que tanto los han ambicionado desde que fueron expropiadas las originales empresas petroleras. La Jornada. Luis Linares Zapata
